
Katia Rodríguez
Especial/El Nuevo Herald
El cáncer de colon, el segundo cáncer más común tanto en hombres como en mujeres, sigue siendo un desconocido del gran público. Es la tercera causa de muerte en los Estados Unidos: 52 mil personas mueren cada año. Y aunque las campañas de salud anuncien por todas partes la necesidad de actuar a tiempo, el miedo y los mitos de esta enfermedad persisten.
Hacerse una colonoscopía, que es el examen indicado para detectar a tiempo el cáncer de colon, fue lo que salvó a Isabel, de 50 años. Su marido había sido sometido a este examen dos años atrás por indicaciones médicas, y en su memoria quedó grabada la recomendación del médico que sugirió el mismo examen para ella, a título preventivo.
Isabel recordaba el lado fastidioso del examen por el que tuvo que pasar su marido: limpiar el colon la noche anterior, tomar laxantes, soportar las diarreas y toda la incomodidad. Pero fue un gran alivio descartar toda posibilidad de cáncer.
De manera que ella se animó a hacerse el examen. No tenía síntomas, ni antecedentes familiares pero encontraron pólipos y resultó diagnosticada con cáncer en el colon en fase muy inicial. Rápidamente se operó y lleva dos años en remisión.
El cáncer de colon es asintomático por mucho tiempo. Evoluciona lentamente antes de ser diagnosticado como tal. El proceso comienza con un desorden en las células. Nuevas células se forman cuando el cuerpo no las necesita, y las células viejas no mueren cuando deberían de morir. Estas células, que no son necesarias, forman una masa de tejido, que es lo que se llama tumor, unos benignos, otros malignos que ponen en peligro la vida.
Por eso los médicos insisten en la importancia de los exámenes de prevención. "No hay ninguna razón para creer que uno tiene un cáncer de colon", explica el doctor Dr. Mike Cusnir, oncólogo y hematólogo, Centro Comprensivo de Cáncer de Mount Sinai Miami Beach. "Cuando aparecen los primeros signos clínicos, ya el tumor ha evolucionado. Los pacientes que llegan a tener síntomas se quejan de dolores abdominales, cambios en el funcionamiento del intestino, estreñimiento o diarrea. Pueden tener también sangramiento en las heces fecales, sufrir de anemia, de fatiga, y bajar de peso sin estar a dieta. Cuando este cuadro se presenta, se diagnostica el cáncer y para entonces ya es demasiado tarde".
La Sociedad Americana de Cáncer describe tres grupos de riesgo:
- Las personas con riesgo medio, que son la mayoría de los casos, son los hombres y mujeres de más de 50 años: el 94 por ciento de cánceres colorectales aparecen después de esta edad.
- Las personas con riesgo elevado representan de un 15 al 20 por ciento de los casos, que ya tuvieron un adenoma o un primer cáncer colorectal. También aquellas personas que tienen un familiar cercano (padre, madre, hermano, hermana o hijo) que ha tenido un cáncer de intestino antes de los 65 años o de aquellos cuyos dos padres han tenido el diagnostico de cáncer a cualquier edad.
- Las personas con riesgo muy elevado representan del 1 al 3 por ciento de los casos aproximadamente, y están ligados a una enfermedad hereditaria: genes defectuosos que pueden ser transmitidos de padres a hijos.
Cuando los cánceres colorectales son detectados en la primera etapa tienen una tasa de sobrevivencia de cinco años. Lamentablemente, solo una sobre cinco personas es diagnosticada en esta primera fase, como le pasó a Isabel.
Todavía hay miedo a la connotación psicológica que tiene este diagnóstico, dice el doctor Juan Nogueras, cirujano colorectal de Cleveland Clinic en Weston. "Por eso insistimos en la prevención. El cáncer de colon se puede prevenir con un screening test, un examen diagnóstico que permite encontrar el órgano propulsor del cáncer, luego podemos tener acceso al colon y extirpar lo que llamamos el precursor benigno".
En cuanto a la colonoscopía, es muy simple: se inyecta aire, como sucede en la laparoscopía para poder mirar bien. Se introduce un tubo con una cámara que navega a través del colon mirando todas sus paredes, buscando pólipos u otro tipo de lesiones. El gastroenterólogo es el encargado de hacerlo. Se hace con sedación leve (no con anestesia general) y normalmente no dura más de 15 minutos.
Si se encuentra alguna lesión, se hace una biopsia a través de la misma máquina y el patólogo lo analiza en los siguientes dos días. "Muchas mujeres, y sobre todo muchos hombres, temen a la colonoscopía, sin saber que la única arma para un buen pronóstico es una detección precoz", concluye Nogueras.
"Es cierto que la colonoscopía es un examen incómodo, pero cinco colonoscopías son menos incómodas que una sola sesión de quimioterapia" , dicen los especialistas.
Fernando, un paciente de cáncer del Dr. Cusnir, llega a la consulta a su sesión de quimioterapia por un cáncer colorectal en estadío temprano. Le practicaron la hemicolectomía (que es remover el tumor del colon), pero ahora requiere quimioterapia preventiva. Tiene 55 años. Ya asumió que la quimio es parte de su vida. Cuando la interrumpe por viajes de trabajo, vuelve a sentir dolor. "Es como si apagara un switch, pero también forma parte de la rutina en mi vida, ya que el tratamiento se repite cada dos o tres semanas".
La mayoría de los pacientes que vienen por primera vez al tratamiento tienen muchísimo miedo y esto también se ha convertido en un mito, dice el oncólogo Cusnir. "Hoy la quimioterapia es algo súper tolerable. Los pacientes pueden continuar con sus actividades típicas, con su vida común y corriente. Ya no hay tanta náusea, y la pérdida del cabello es del tres al cuatro por ciento solamente.
Hace 15 años la supervivencia del cáncer de colon dependía de una sola droga, que se aprobó en 1957. Hoy en día, existen cinco drogas: fluorouracil, oxaliplatin, leucovorin, bevacizuman (avastin) cetuximab (erbitux) y esperamos la aprobación de dos más durante este año.
Todavía hay pacientes que llegan a la sala de emergencia después de días y días de sangrado rectal, con metástasis en todos los órganos, sin posibilidades de aplicarle quimioterapia ni radiaciones. Es el caso de los diagnósticos terminales.
Aunque la sobrevivencia de un paciente con cáncer de colon muy avanzado haya aumentado un 30 por ciento, la incidencia de mortalidad, que prevee más de 40 mil muertes por año en el país, sigue siendo muy alta. "Es un cáncer silencioso, que aunque tiende a disminuir, continúa siendo un cáncer serio", agrega el doctor Nogueras.
Muchos pacientes tienen puesta su esperanza en el tratamiento de células madres, pero los estudios todavía son preliminares.
"Hemos avanzado muchoen las terapias dirigidas, que atacan preferentemente a las células de cáncer sin atacar las células normales del cuerpo", explica Cusnir. "Los efectos secundarios del tratamiento son mínimos y posiblemente puedan aumentar las tasas de curación".
En definitiva, como dice Nogueras, lo que importa es combatir los mitos que frenan a la población de actuar a tiempo.




